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Víctima de orangután analiza si demandará al Zoológico

Antes de partir a su natal Oaxaca, Carolina Hernández Macías, estudiante de veterinaria y prestadora de servicio social que perdió un dedo este sábado, al ser atacada por un orangután en el Zoológico de Chapultepec, advirtió que con su familia resolverá si demanda o no esas autoridades, luego de que le negaron apoyo en el accidente que sufrió.

La joven acusó a las autoridades del Zoológico, haberla abandonado a su suerte, “porque una subí a la ambulancia que me llevó a la Cruz Roja, ninguna autoridad me acompañó. Incluso, en la Cruz Roja me dijeron que nada podían hacer por ayudarme, por lo que con mis propios medios me trasladé al Hospital General Siglo XXI, donde los médicos me dijeron lo mismo”, denunció.

Sin embargo, el director del Zoológico, Juan Arturo Rivera Rebolledo, aclaró que esta institución no tiene responsabilidad alguna por el accidente que sufrió la estudiante de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO), ya que durante los cinco meses que estuvo en el lugar, “sabía del riesgo que representa trabajar con animales”, comentó a noticiarios radiofónicos.

Explicó que, incluso, “lamentablemente Carolina sabe que violó los protocolos de seguridad, pues una compañera suya antes del percance, le advirtió que no molestara al orangután, de 24 años, que en ese momento estaba comiendo. Pero la joven le dijo que ya lo había hecho antes y que no había peligro. Aunque ahora sí ocurrió algo, el animal le arrancó el dedo medio de la mano derecha, cuando ella sabía del riesgo”, señaló el Doctor Rivera.

Es decir, insistió el director del Zoológico de Chapultepec, “la pasante no respetó los protocolos de seguridad que ella misma conocía. Aunque está en posibilidad de proceder como le convenga, ya que para ello responderá el área jurídica del Zoológico. Pero definitivamente, nosotros no tuvimos alguna responsabilidad”, reiteró el funcionario.

Cabe recordar que los hechos ocurrieron alrededor de las 8:40 horas del pasado sábado, cuando Carolina Hernández colocó alfalfa afuera del albergue del orangután y después metió la mano entre un enrejado para acariciarlo.

De acuerdo con el testimonio de una de sus compañeras, ésta no era la primera vez que Carolina acariciaba al orangután, por lo que pensó que no le haría

daño. Pero esta vez fue diferente, pues cuando el animal observó la mano de la joven, la jaló y, debido a que se puso nervioso, la mordió antes de soltarla.

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