Inicio

Entre la neutralidad y lo humano

En días recientes, las redes sociales se han encendido en torno al tema de la decisión de nuestro gobierno de mantenerse al margen de los pronunciamientos en contra del gobierno de Maduro e incluso, su desconocimiento como gobierno legítimo por parte de la comunidad internacional.

La autoproclamación de Juan Guaidó como “Presidente encargado” de Venezuela (lo que sea que ello signifique) y el beneplácito con que dicho acto fue recibido y reconocido por la Casa Blanca y numerosos gobiernos de América Latina, en México fue motivo de otra omisión o acto (dependiendo de qué lado del espectro se perciba); pues el gobierno mexicano decidió mantener la postura de reconocer como presidente legítimo de aquella nación, a Nicolás Maduro. Pero es que siendo serios, el señor sigue siéndolo aunque ello nos desagrade pues la figura de Presidente Encargado no existe como tal en el sistema jurídico venezolano, aunque la idea de lo que ocurre por allá justo ahora, nos agrade.

Arden twitter y facebook entre opiniones que sostienen que México hace bien en apegarse irreductiblemente a la Doctrina Estrada, es decir, al principio de no intervención en los asuntos internos de otras naciones y otras, que denuestan al gobierno por “aliarse con el opresor”. Y es que ambas posturas son extremas y en los extremos, es difícil construir y entender.

Por un lado, tenemos un principio de no intervención que incluso se encuentra en nuestra Constitución como principio rector de la política exterior mexicana, positivizado como diríamos los abogados. Esto es, expresamente previsto en el texto constitucional.

Por otro, tenemos nuestro artículo 1 de la propia Constitución que tras la reforma de 2011 en materia de Derechos Humanos, convierte a dicha materia en el centro y diría yo, razón de ser de la actividad del Estado mexicano. Esto, se encuentra incluido en el texto constitucional de manera igualmente expresa.

El debate es entonces, entre dos ideas muy diversas y lo que queremos que adopte como posición nuestro gobierno de cara a la situación. El debate es entre la prevalencia de lo político como es la definición de una soberanía cerrada o la del discurso de lo humano (aunque sabemos que se aplica con raseros diferenciados a lo largo y ancho del mundo).

La soberanía, concepto que se empezaba a pensar abierto en el sentido de que bajo el manto de los derechos humanos y sobre todo, su violación, se justificaba la intervención de la comunidad internacional para su protección y vigencia; empezó a hacer agua no con Maduro. Trump y el Brexit, la conformación del parlamento alemán, el austriaco, la derecha en Brasil y muchos otros ejemplos, muestran que la soberanía y su concepción, están mutando como conceptos hacia lugares más cerrados en los que los estados, no necesariamente quieren estar bajo el escrutinio o influencia de los Otros.

Los derechos humanos por su parte, son un tema que ha sido abrazado por nuestro país a través de su sistema constitucional y en esa medida, al incorporarse las normas internacionales, tratados, convenciones y/o pactos en la materia al bloque de constitucionalidad, conforman el marco de interpretación de todo lo que se hace, con independencia de lo que en los hechos, se haga.

Ese abrazo es el que decide todo. Ese abrazo que es lo humano.

Decidimos ser neutrales frente a lo que ocurra en otras naciones, si; pero sólo hasta el punto en el que ello, no importe la violación de derechos humanos porque como país, como estado, como pueblo, estamos comprometidos con la comunidad internacional no sólo en el sentido de respetarlos, sino de promoverlos y hacerlos valer en cualquier foro y propugnar por su vigencia y respeto sin mayor cálculo utilitario y/o político. Los derechos humanos no se negocian.

“La muerte violenta de cualquier persona en cualquier lugar del mundo, es un asunto de toda persona en todo lugar del mundo.”

Si no creemos y exigimos esto como un dogma, entonces estaremos renunciando potencialmente a que alguien allá afuera, alce la voz cuando el estado mexicano llegare a decidir que violentar o restringir los derechos humanos, es una opción. Estaremos renunciando a que nuestros hijos vean al Otro con empatía y a que sean percibidos bajo la misma lente.

Cuando la política supere a lo humano, no sólo habrá perdido Venezuela.

Mtro. Marcos Joel Perea Arellano

Abogado por el ITAM (Summa Cum Laude; 2001). Egresado del Colegio Alemán Alexander von Humboldt.

Diplomado en Parlamentos, Democracia e Integración, por la Organización de Estados Americanos (OEA), el ITAM, State University of New York y el Parlamento Centroamericano.

Mtro. en Ciencia Política por The University of Birmingham, Inglaterra (Becario de excelencia del Gobierno Británico bajo el esquema British Council Chevening Scholarships del 2002 al 2003 énfasis en políticas públicas sociales, diseño institucional, análisis político, teoría democrática, teorías de justicia e historia de las ideas).

Colaboró en la Secretaría de la Función Pública federal como Titular de las Áreas de Responsabilidades y Quejas en la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (2007-2008); Director de Responsabilidades Zona Norte en la Secretaría de Educación Pública (2008-2009); Titular del Área de Quejas en la Secretaría de Educación Pública (2009-2010) y Titular de las Áreas de Responsabilidades y Quejas en el Instituto Mexicano del Petróleo (2010-2012).

Actividades Académicas. Ha impartido cátedra de Teoría Política en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México y en el ITAM de derecho empresarial a nivel licenciatura. A nivel Posgrado, ha impartido el módulo de Procedimiento de Responsabilidades Administrativas en el Diplomado respectivo, tema respecto del cual, realiza investigación independiente y ha sido ponente en diversos foros federales y locales a invitación de instituciones públicas y privadas. Desde enero de 2015 es catedrático en la Universidad Anáhuac (Campus México Sur) de la asignatura de Evolución de los Sistemas Jurídicos.

Actualmente, es asesor jurídico-político del Consejero Electoral Lezama Barreda en el Instituto Electoral del D.F.; abogado litigante y consultor en derecho administrativo disciplinario, estrategias digitales de candidatos y vinculación ciudadana.

Síguelo en Twitter:@MJPereaA