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Bioparque San Antonio debe entregarse al GDF: Santillán

El diputado local del PRD, Eduardo Santillán Pérez, exigió al Gobierno Federal entregue al Gobierno capitalino el Bioparque Urbano San Antonio, ante la “incapacidad” de la Semarnat por brindar un espacio público con actividades culturales, sociales y deportivas, como aseguraron sería dicho inmueble.

Sostuvo que el parque, ubicado en Avenida Central 300, colonia Carola, delegación Álvaro Obregón, fue inaugurado el 29 de noviembre de 2012 y desde entonces los más de 60 mil 430 metros cuadrados que ocupa, “están prácticamente abandonados, pues dista mucho de los atractivos que ofrecen otros Bioparques del país, por lo que es necesario reactivar su aprovechamiento, para ofrecer a los capitalinos un parque verdaderamente vivo, ecológico, sustentable y funcional”, dijo.

Santillán Pérez afirmó que “es una negligencia” de la Semarnat que una inversión pública de más de 205 millones 578 mil pesos, como lo dice su “Libro Blanco”, esté abandonada y, con ello, que los habitantes del DF no cuenten con un espacio público en beneficio de la salud, la recreación y el esparcimiento, y que la ciudad no tenga una zona urbana renovada, que coadyuve a ampliar las áreas verdes y la recarga de los mantos acuíferos que tanto se necesitan en la metrópoli.

Por ello, dijo el legislador, es urgente que la Semarnat entregue al Gobierno capitalino el Bioparque Urbano San Antonio, cuyo proyecto ejecutivo arquitectónico, paisajístico y de construcción fue elaborado por la UNAM, por lo que vale la pena rescatar ese espacio para los capitalinos y para el medio ambiente de la ciudad.

Recordó que cuando el entonces presidente Felipe Calderón inauguró dicho parque, aseguró que sería para reciclar una gran parte de los elementos de desecho localizados en sus más de seis hectáreas de extensión, donde estaba asentado un terreno de depósito de cascajo de lo que fuera la antigua fábrica de Cementos Tolteca, “que durante décadas se valió de la riqueza en materiales de la zona, como grava y arena, para la elaboración de concreto para la alta demanda de la Ciudad de México”, dijo Santillán.

“Todo el cascajo que allí se depositó durante años, incluso una gran parte perteneciente a edificios caídos en el terremoto de 1985, se dejó ahí y se decidió reutilizarlo en la consolidación de taludes y en la ejecución de algunos patios habitados por el pasto y las lozas lisas de cascajo mitad y mitad. Un deleite si pensamos en el ahorro que esto generó, por lo que los constructores le dieron rienda suelta a su conocimiento, que hoy quedó en el olvido”, lamentó el perredista.

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