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A la deriva a UACM

En abril del 2001, el entonces jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador emitió el decreto por el que se creaba la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, para lo que dio un sinnúmero de argumentaciones en materia educativa, que irían en beneficio de la capital del país.

Tres años más tarde, en el 2004, le otorgó la autonomía, lo que le daba la facultad y responsabilidad de gobernarse a sí misma, definir su estructura y las funciones de educar, investigar y difundir la cultura… En pocas palabras, hacer lo que su Consejo Universitario quisiera.

Pero lejos de convertirse en una escuela de calidad, donde en nueve años sólo se titularon 28 estudiantes, fue la casa donde encontraron cobijo muchos perredistas que no tenían cabida en la administración central y les resultó muy fácil cobrar jugosos salarios y pasársela campechanamente.

Seguramente habrá quien niegue lo que comentó, pero nada más falta checar que de los 855 millones de pesos que tiene de presupuesto, el 93 por ciento se va al pago de salarios y el resto se dedica a la investigación.

Estos despilfarros es una muestra de falta de controles en esta Universidad, que resulta onerosa por lo poco que produce para la ciudad. Al mismo tiempo, puede entenderse que lo que hoy vive es un reflejo de esta falta de controles, donde lo peor es que a la actual administración no le interesa meter mano.

Luego de la toma del plantel Del Valle, el mandatario capitalino, Marcelo Ebrard, fue contundente en su declaración, al mencionar que era una instancia “autónoma” en la que nada tenía que ver el gobierno. En pocas palabras no le interesa.

Pero el problema hoy estriba en que ya se han infiltrado grupos ajenos a la comunidad universitaria, tales como el SME y demás sindicatos independientes, así como el Partido del Trabajo, que lejos de ayudar acrecentará los problemas.

El riesgo es que estas diferencias se tornen violentas y están a un tris de desbordarse, que de darse entonces sí estaría obligado el gobierno a intervenir, pero con la policía. El costo sería muy alto.

PROTEGIDO. Dicen quienes estuvieron en las pasadas negociaciones de las tribus perredistas para repartirse el pastel de los órganos legislativos, que la administración de Miguel Ángel Mancera quedó a salvo de cualquier negociación.

En pocas palabras nunca se comprometió una secretaría y puesto en el gabinete a cambio de que Manuel Granados asumiera la presidencia de la bancada y de la Comisión de Gobierno de la ALDF.

Por cierto quienes salieron raspados fueron los de Nueva Izquierda, pues dicen que en un arranque Julio César Moreno, Mauricio Toledo, Carlos Augusto Morales y Víctor Hugo Lobo desconocieron a Jesús Ortega como su dirigente.

ECHAN MONTÓN. Ayer se realizó un encuentro entre la bancada priista y la Comisión de Derechos Humanos del DF, donde el grupo de María de los Ángeles fue la primera que hizo uso de la palabra, pero para disculparse porque tenía que irse a un “asunto importante”, le siguió Jaime Ochoa con el argumento de que “tengo que atender un asunto que me pidió Javier Videgaray”. Los motivos reales es que fueron a cabildear ante el TEPJF sus diputaciones locales.

Quienes estuvieron en el encuentro, les llamó la presencia de un nutrido grupo del CEN del PRI en esta reunión que nada tenían que hacer, tal vez para demostrar que apoyan a la gente de María de los Ángeles Moreno

Joel Ruíz
Periodista egresado de la Universidad del Valle de México, con más de 15 años de experiencia en el ámbito profesional, en los que ha trabajado tanto en periódico, como en radio y televisión.

Inició en el periódico El Sol de México, continuó en MVS Noticias, estuvo en Canal 40, para posteriormente seguir en la estación de radio Reporte 98.5, perteneciente al Grupo Imagen.

Actualmente es editor de la Sección Ciudad en el Periódico la Crónica de Hoy y autor de la columna El Zócalo que aborda temas de ciudad.

Síguelo en Twitter: @elzocalo15