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Porto Alegre (IIIy última)

Para la implementación del Presupuesto Participativo se dividió la ciudad de Porto Alegre en 16 regiones, dentro de cada una de ellas, la población define en asambleas zonales un orden de prioridades de la región. Ejemplo de estas prioridades son entre otras alcantarillado, limpieza y pavimentación. Además de las prioridades comunales desde el año 1994 se incluyeron en el proceso presupuestario cinco plenarias temáticas. Estas no son realizadas por región sino por tema. Los objetivos de su implementación fueron la ampliación de la participación hacia otros sectores de la sociedad y el dar una nueva dimensión al Presupuesto Participativo profundizando la discusión y extendiéndola más allá de lo regional a la planificación global de la ciudad.

En la segunda ronda se elige a los representantes de las regiones y de las plenarias temáticas en el Consejo Municipal del Plan del Gobierno y del Presupuesto (CM-PGM). También se deciden las prioridades de inversión y se forma el Foro de Delegados Regionales y de Delegados por cuestiones temáticas que se encarga de garantizar la circulación de información, hacer el seguimiento de los proyectos en ejecución, recibir nuevas demandas y transmitirlas al CM-PGM.

Finalizadas las reuniones se comienza a elaborar el borrador final del presupuesto. Primero las Secretarías y demás organismos del Poder Ejecutivo discuten las obras a realizar, su costo económico y su viabilidad técnica. La elaboración del Plan de Inversiones se realiza basándose en tres criterios: la falta de servicios o infraestructura, la población de la región y las prioridades regionales. Ponderando estos criterios y discutiéndolo con la población se elabora el plan de inversiones a llevar a cabo en cada región, a propuesta de las organizaciones temáticas y del Gobierno Municipal. Luego se envía al CM-PGM para su aprobación.

Una vez aprobado el Presupuesto por el CM-PGM , el Poder Ejecutivo debe enviar la propuesta a los Concejales del Ayuntamiento. Estos deben discutir las cifras del presupuesto y las eventuales modificaciones con el Poder Ejecutivo, planteándose un nuevo proceso de negociación en el que comúnmente se respeta la estructura global que fue elaborada sobre la base de la participación ciudadana.

En Porto Alegre, entre el 15 y el 25 % del presupuesto se asigna según el modelo participativo, el resto se emplea para el pago de los salarios de los empleados y para sufragar los gastos administrativos corrientes. Su aplicación permitió mejorar las obras de saneamiento básicas como el incremento del suministro de agua, entre 1990 y 1995, de 400,000 a 465,000 familias, y para 1996 el abastecimiento de agua alcanzó el 98% de las familias de la ciudad. Respecto al alcantarillado el incremento en el sistema pasó del 46% de las familias en 1989 al 85% en 1996 y también se lograron grandes avances en alumbrado público, urbanización de zonas, salud y vivienda.

En la Conferencia mundial de la ONU sobre problemas urbanos (HABITAT II), celebrada en Estambul en junio de 1996, el Presupuesto Participativo de Porto Alegre fue seleccionado como una de las 42 mejores prácticas de gestión urbana del mundo, y en ésas mismas fechas fue incluida como una de las recomendaciones de la Declaración Final de la Asamblea Mundial de Ciudades y Autoridades Locales para HABITAT II.

Con la llegada del Partido de los Trabajadores a la presidencia de la República, con Luiz Inácio Lula da Silva el 1° de enero de 2003, tras ganar las elecciones en segunda vuelta con el mayor número de votos de la historia democrática brasileña alcanzando el 61% de los sufragios, se esperaba que el Presupuesto Participativo se implementaría a nivel nacional o que en todo caso, si no era viable políticamente, al menos se crearan mecanismos financieros e instrumentos legales que asegurasen su consolidación a escala municipal como política pública del país, pero esto nunca llegó a ocurrir ya que se enfocó a aplicar políticas de redistribución del ingreso. Los resultados de la política social de Lula sacó a 28’000,000 de brasileños de la pobreza, redujo drásticamente los niveles de desnutrición y aumentó el nivel de escolarización de los niños y jóvenes de su país.

Lamentablemente, el Presupuesto Participativo en Porto Alegre representa hoy apenas un pálido reflejo de una promesa de transformación democrática que, a pesar de todo, sigue maravillando al mundo e inspirando a activistas sociales, gobiernos y organismos internacionales. En 2007, se gastaron casi tres veces más recursos en propaganda que en la ejecución de las obras y los servicios previstos en el Plan de inversiones del Presupuesto Participativo para el ejercicio correspondiente. El ausentismo de las secretarías de gobierno en las reuniones regionales y temáticas es vergonzoso. El asedio a dirigentes comunitarios a cambio de apoyos políticos empuja la relación sociedad/gobierno al viejo patrón clientelista. La renovación anual de los consejeros se redujo a un tercio, cuando al principio llegaba a tres cuartos (se abolió incluso la norma que limitaba la reelección). La ampliación de contratos entre gobierno y asociaciones comunitarias para la prestación de servicios cada vez funciona más como moneda de cambio, recrea el caciquismo y establece jerarquías en el seno de las comunidades, transformando al ciudadano en parroquiano (servicios como las guarderías comunitarias necesitan que las familias abonen un complemento a lo financiado por el gobierno). Se han viciado los espacios de autonomía de los movimientos comunitarios lo que ha generado una ciudadanía desnuda, dependiente, como si las clases populares constituyeran una multitud infante.

Néstor Vargas Solano
Es Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública (UNAM). Tiene una Maestría en Gobierno y Asuntos Públicos (FLACSO) y la Especialización en Derecho Electoral (UNAM). Ha tomado diversos diplomados y seminarios.

Se ha desempeñado como investigador del Instituto Nacional de Administración Pública y como profesor de asignatura en la Universidad Iberoamericana ambos en el periodo 1996-1998; en 1999 ingresó al Instituto Electoral del Distrito Federal como Coordinador Distrital.
El 22 de diciembre de 2005 fue designado por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal como Consejero Electoral del Instituto Electoral del Distrito Federal.

Desde 2006 es catedrático honorario de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, en las asignaturas: Sistema Electoral Mexicano, Introducción al Estudio del Derecho y Movimientos Sociales, Actores y Participación Política.

Es coautor de: La participación ciudadana en la reforma política del D. F, Centro de Estudios para la Reforma del Estado, No. 5 y 6, julio-diciembre, México 1998; Los números de propaganda electoral por televisión abierta, Revista Mexicana de Comunicación, No. 50, agosto-septiembre, México 1997.

Entre sus reconocimientos se encuentran:

  • Primer lugar del Servicio Profesional Electoral en la Evaluación Anual Integral 2002 y 2004 del Instituto Electoral del Distrito Federal.
  • Segundo lugar en el “Premio INAP” (1997), con la investigación: La participación de los ciudadanos en las políticas públicas. Apuntes para una democracia participativa en México.

A partir de la fecha en que tomó posesión como Consejero Electoral ha participado en diversas Comisiones y Comités del Consejo General. Actualmente es Presidente de la Comisión de Fiscalización.

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