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A pesar de oposición, se iniciará rehabilitación de la carretera Xochimilco-Tulyehualco

A pesar de que un grupo de vecinos se opone a la inyección de concreto para rehabilitar la carretera Xochimilco-Tulyehualco, la Secretaría de Obras y Servicios de la Ciudad de México decidió comenzar para recuperar a la brevedad la vialidad que resultó afectada en el sismo del 19 de septiembre.

La dependencia informó que al concluir los estudios de suelo de la zona que conecta el pueblo de Santa María Nativitas con las delegaciones de Tláhuac y Milpa Alta, los especialistas decidieron meter maquinaria especializada.

Incluso, adelantó que utilizarán una perforadora y una bomba de inyección, además de tres equipos más con tecnología de alta eficiencia a fin de realizar mil 300 inyecciones de una mezcla integrada por Bentonita y Cemento Portland Compuesto.

Es precisamente este material que rechazan los vecinos al argumentar que el estudio de suelo y mantos freáticos no les garantizan que con esta mezcla no se presenten nuevos hundimientos ni socavones.

De acuerdo con las autoridades la mezcla conocida como CPC está compuesta por minerales y un cemento con mayor resistencia al convencional, con lo que se mejoraría la capacidad de carga del terreno.

La dependencia resaltó que los estudios fueron realizados por geólogos, ingenieros y especialistas del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México.

En este sentido, en abril pasado, los integrantes de Damnificados Unidos de la CDMX exigieron un estudio de suelo completo que les garantizará la situación que persiste por las grietas y fallas.

Además de denunciar un aparente mal manejo de recursos de 15 millones de pesos destinados a la rehabilitación de la vialidad primaria.

En respuesta, la Secretaría de Obras explicó que hicieron pruebas a lo largo de los 350 metros afectados por la presencia de grietas y para evaluar la composición del subsuelo realizaron un total de 26 sondeos en diferentes puntos de la vialidad y de la zona habitacional, a profundidades de entre 5 y 60 metros, así como 24 calas para evaluar la cimentación de los muros de contención existentes.

Además realizó un estudio geofísico para determinar el tipo de materiales que conforman el suelo hasta a 30 metros de profundidad, se generó una decena de perfiles estratigráficos que muestra la superposición de capas o estratos de la tierra en el terreno y se efectuaron tomografías eléctricas.

“Las evaluaciones permitieron detectar que la falla del terreno obedece a que la vialidad se ubica en suelo de transición, entre la zona de lago y el suelo rocoso o firme; además, la extracción de agua del subsuelo ha generado agrietamientos que se agravaron con el movimiento telúrico”, puntualizó.

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