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Monje budista pone a meditar a los asambleístas

Cuando el líder espiritual del budismo, Gyalwang Drukpa, pidió a los 10 diputados locales presentes poner su mente en blanco y respirar profundamente, a ninguno le costó trabajo cumplir la encomienda, pues están acostumbrados hacer lo mismo cada que tienen sesión.

Por ello, de inmediato todos cerraron los ojos y por escasos cinco minutos siguieron al pie de la letra las instrucciones del “Gran Dragón”, lo mismo el presidente de la Comisión de Gobierno de la ALDF, Manuel Granados, que la perredista Carmen Antuna, la petista Miriam Saldaña, el del Movimiento Ciudadano, Cuauhtémoc Velasco, el priista Jaime Ochoa y hasta el panista César Daniel González, quien fue el anfitrión del líder espiritual.

Con humildad el sacerdote budista aclaró que no es político, “pero entiendo, creo que entiendo el gran reto, el gran rol político. Sé que los oficiales tienen una carga muy pesada de servir a la gente y, por lo tanto, les pido, de una manera personal, practicar la atención para ayudar al país y a la gente. Varios de mis amigos y de los dignatarios y políticos me han pedido guiar una meditación por la paz, así que es lo que vamos a hacer a continuación”, dijo Drukpa poco antes de pedir a los legisladores “permanecer en blanco” para iniciar la meditación.

Y raro en los legisladores, ninguno abandonó su curul y, lo más extraño, estuvieron atentos a las palabras del monje tibetano. De allí que los 30 minutos por los que suspendieron la sesión de la Diputación Permanente, se les fueron como agua, ya que se dieron oportunidad de meditar y escuchar al sacerdote budista.

​Desde la tribuna, como preámbulo a la meditación, Gyalwang Drukpa alentó a los diputados presentes a que “busquen y promuevan el cuidado de la tierra, de los elementos y de la naturaleza, para que, de esta forma, podamos nutrir la tierra y el mundo viva en felicidad. No solamente salud física, sino también salud espiritual, pues de esta forma lograremos una salud global para que todo el mundo sea feliz …”, sostuvo el líder tibetano con parsimonia, calmando a los legisladores.

​Al término del ejercicio espiritual, el líder budista entregó obsequios a los diputados locales, para luego retirarse llevándose consigo la paz, el amor, pues una vez que abandonó el Antiguo Palacio de Donceles, los legisladores continuaron la sesión, olvidándose por completo de las palabras de Drukpa.

​Aunque el presidente de la Comisión de Gobierno, Manuel Granados Covarrubias, aprovechó el momento para destacar: “Nos enorgullece, porque la filosofía que encontraron nuestros antepasados, de yo soy tu, tu eres yo, los dos somos una sola persona; te quiero para que me quieras; te amo para que me ames; te respeto para que me respetes. Esta filosofía maya encontró un eco en uno de los grandes hombres que ha forjado nuestra nación, como es Benito Juárez con su lema: Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

​Mientras que el panista González Madruga, tras agradecer la presencia de Gyalwang Drukpa, le dio las gracias por sus palabras, “estar en este momento presente ante el gran anhelo de una nación, una nación que anhela que se restablezca la paz, el orden en la justicia y que día con día paso a paso, mirada a mirada, corazón a corazón, decimos que si es posible y que lo estamos logrando”, dijo como si continuara en trance.

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