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Teleserie de El Chapo

​Con el tuit lanzado desde la cuenta del Presidente de la República anunciando la recaptura de Joaquín Guzmán Loera, alias “El Chapo”, comenzó una larga telenovela mediática que ha obnubilado y desviado la atención de millones de mexicanos sobre los principales problemas nacionales.

​Noticiarios y programas de Radio y TV de todos los géneros, al igual que diarios y portales de Internet, tejieron esta telenovela de la recaptura, alimentada desde el poder, dosificando la información para contarla capitulada: el enfrentamiento previo, la huida por el drenaje, la recaptura, el traslado al penal, la estrategia de inteligencia, el ingreso a la cárcel, “El Chapo” y la farándula, su primera entrevista, el vehículo rojo, la extradición, las restricciones en la cárcel, etc.

​Una cadena de historias reiteradas para hacer una apología del gobierno federal por esta tercera captura que, de entrada, fue para arreglar algo que ellos descompusieron al permitir una segunda fuga que no se nos ha dicho cuánto nos costó.

​Pero detrás del triunfalismo de la recaptura, el petróleo alcanzó su cotización más baja de los últimos 12 años, y el peso, en caída libre, sigue despreciándose frente al dólar, lo que perfila un 2016 complicado en materia económica.

​Embelesados a la espera del siguiente capítulo de la telenovela, no vemos que, tarde o temprano, habrá un gradual incremento en los precios de bienes y servicios, aumento del desempleo, reducción del gasto público e incremento de nuestra deuda pública, lo que impactará el nivel de vida de los mexicanos.

​Hoy, lamentablemente, los mexicanos estamos más pendientes del actor-activista que quiere ser periodista, de la actriz que anhela ser narcotraficante y del narco que por tratar de ser actor fue recapturado.

​Por qué no darle una amplia difusión a la caída del peso, a la baja histórica del petróleo, a los riesgos económicos que corremos como país de seguir estas tendencias y las repercusiones en nuestra vida cotidiana, con la consiguiente alza en los precios, porque gran parte de los bienes que consumimos los mexicanos se exportan de Estados Unidos y nos costará más traerlos.

​No perdamos de vista que la recaptura de “El Chapo” nada cambia. No acaba con el Cartel de Sinaloa, no frena la corrupción, ni mejora el sistema carcelario, ni regresa la seguridad a los ciudadanos donde reina el narco. Tampoco frena el imperio de la impunidad, por lo que, en los hechos, no garantiza que no haya necesidad de una cuarta recaptura si no hay cambios de fondo.

​Si la tradición oral y la cinematografía han hecho grandes héroes a bandidos, como Jesús Arriaga, alias “Chucho El Roto”, y a Robin Hood, por ejemplo, ¿por qué la televisión mexicana -alimentada desde el poder- no puede hacer a El Chapo Guzmán un ídolo nacional, una leyenda, un mártir o un narco valeroso? Ya se verá con los años. Mientras tanto la corrupción nacional sigue imparable y el riesgo de un colapso económico en México sigue latente.

Victor Hugo Romo
Diputado local del PRD.