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Ciudadanizar la política, el reto de la Reforna

La ciudad de México tiene la inmejorable oportunidad de convertirse en la vanguardia legislativa de la Federación en 2016 si consolida su Reforma Política.

Hoy, para fortuna de los capitalinos, avanza con firmeza el dictamen aprobado a fines de 2015 por el Congreso General para la Reforma Política del Distrito Federal. Hasta ahora lo han aprobado cuatro congresos y se espera que en los siguientes dos meses alcance fácilmente las 17 votaciones a favor que necesita en los congresos locales –la mitad de los estados más uno- para que sea una realidad la Reforma Constitucional.

Así, 2016 se perfila como el año de la consolidación de la Reforma Política del DF. ¿Pero en qué reside la importancia de que los capitalinos tengamos por primera vez nuestra propia Constitución? ¿Cuál debe ser el objetivo de los 100 redactores de ese documento que nos va a regir y va a determinar la conducta política de gobernados y gobernantes?

Más allá de que por fin los capitalinos alcancemos igualdad constitucional y podamos elegir procurador de justicia o definir nuestro endeudamiento, lo verdaderamente relevante en la redacción de nuestra primera Constitución tiene que ser el empoderar al ciudadano para que sea él quien defina, corrija y ejerza el rumbo político de nuestra ciudad.

Los ciudadanos tienen que asumir que son los jefes, para reconocer y ejercer el poder político, porque en realidad los políticos somos solamente sus empleados. En suma, las leyes tienen que reflejar y hacer realidad el mandato de la mayoría ciudadana. Ellos son quienes nos contratan y nos pagan con el erario (dinero público), para brindarles un servicio, atender sus necesidades y, sobre todo, resolver sus problemas.

En consecuencia, la Reforma Política es la mejor oportunidad para hacer realidad en nuestra capital el Artículo 39 Constitucional, que establece: “La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de este. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno”.

Por eso la tarea fundamental del Constituyente y del principal impulsor de la reforma, Miguel Ángel Mancera, será crear para el ciudadano los principios y reglas que le permitan demandar, corregir, y erradicar a los gobiernos y gobernantes inoperantes, que no respondan y acaten sus necesidades y demandas. A todos aquellos que incumplan con su responsabilidad de atender la voluntad popular.

Esa es el gran reto de la Reforma de la Ciudad de México: ciudadanizar la política. Hacer realidad en las leyes principios como la revocación de mandato que permita a los ciudadanos corregir el rumbo político y quitar a quienes incumplan y no atiendan sus necesidades más inmediatas.

Se trata también de que los ciudadanos cuenten con las herramientas para fiscalizar, auditar, vigilar y sancionar el quehacer público de sus representantes electos mediante el voto, y que los políticos hagamos bien el trabajo para el que fuimos contratados y elegidos por los ciudadanos.

Ese es el reto del Constituyente que tendrá la responsabilidad de redactar nuestra primera Constitución, hacer más poderoso al ciudadano y menos importante al político cuya responsabilidad es representar dignamente y hacer todo lo posible para que la gente viva mejor.

Si lo logramos, tendremos una primera constitución de vanguardia, que fortalecerá la democracia, consolidará las libertades y será ejemplar para la Federación. La oportunidad es inmejorable. Hay que aprovecharla.

Victor Hugo Romo
Diputado local del PRD.