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Dicen ser de izquierda, pero cobran con la derecha, diputados y delegados

Contrario a lo que afirma el PRD, de que vela por los intereses de los capitalinos, la realidad es que sus militantes tienen más interés personal y de dinero, por lo que ya planean continuar con lo que han hecho estos 17 años que han estado al frente de la ciudad de México, y prevén obtener alguno de cargos de elección popular que estarán en disputa el próximo año, ya sean diputaciones locales o federales, así como de las jefaturas delegacionales.

Los perredistas saben que ser jefe delegacional, diputado local o federal, les representa la posibilidad de asegurar su vejez y tener dinero a manos llenas, negocios, tráfico de influencias y nómina con jugosos salarios para familiares, amigos y conocidos.

Por eso, varios personajes del PRD que actualmente ocupan algún cargo, buscan a toda costa brincar a otro, pues vivir del erario público ha hecho ricos y multimillonarios a un puñado de quienes se dicen de izquierda, per ocobran con la derecha.

Saben que una jefatura delegacional, además de recursos presupuestales, implica un salario seguro mensual de 68 mil pesos, aunque en la estructura delegacional puede haber hasta 300 cargos, desde el más alto, obviamente, luego del delegado, es de dirección general, hasta el más bajo, que son enlaces administrativos.

Este personal de estructura –director general, director de área, subdirectores, jefes de departamento y enlaces—, tiene salarios mensuales que van de 65, 58, 32, 24 y 18 mil pesos mensuales, respectivamente, quienes, sin embargo, están obligados a entregar el 10 por ciento de su salario, cuyos fondos van a parar a los bolsillos de los delegados o del partido.

Los perredistas lo mismo que priistas y panistas--, saben bien que la nómina delegacional da para muchos allegados, familiares y compromisos políticos, pues hay puestos de asesores, analistas, supervisores y ayudantes, a quienes se les paga por honorarios; y no se diga las plazas de trabajador eventual, donde se coloca a la mayoría de los aviadores.

Sin embargo, el negocio más lucrativo en una delegación es en las licitaciones para la realización de obras, donde se cobran comisiones que van de 15 al 25 por ciento, dependiendo del monto de la inversión y el tiempo que requiera realizar una obra.

Consultados al respecto, personal de las áreas de Finanzas de algunas delegaciones, ejemplifica el esquema de comisiones por contrato: “Si se tiene un proyecto con costo de 30 millones de pesos, la empresa a quien se entrega la licitación tiene por obligación pagar una comisión de 25 por ciento ‘como agradecimiento’ por haber ganado el concurso; es decir, alrededor de siete millones de pesos van a parar directamente al bolsillo, primero del director de Obras y luego, obviamente, al jefe delegacional”.

Más dinero para los bolsillos del delegado, está en las licencias de construcción, pues se piden “cooperaciones voluntarias”, de entre 600 mil y dos millones de pesos, dependiendo del tipo de construcción, extensión y zona donde se ubique.

Por ello, no es raro que de la noche a la mañana se levanten infinidad de condominios, centros comerciales, oficinas y varios tipos de construcciones, sin importar el impacto social, urbano o ecológico que puedan ocasionar a quienes tienen la desgracia de vivir cerca de esas zonas. Y como ejemplo es la delegación Benito Juárez, donde el titular, el panista, Jorge Romero Herrera, definitivamente ha desaparecido pero las construcciones continúan.

Otra fuente de recursos, es el área administrativa, donde las licitaciones para la compra de bienes y servicios también generan comisiones para quienes quieran ser proveedores, así como compras a sobreprecios. Se tienen documentados casos donde se adquirieron escobas a tres mil pesos cada una o computadoras a 20 mil.

El área encargada de la compra de bienes y servicios, es la Dirección de Recursos Materiales y Servicios Generales, donde por lo regular la ocupa una persona muy allegada al delegado, alguien de su entera confianza con quien pueda compartir el botín que, al igual que en obras, es por comisiones.

Aunque la mina de oro para los delegados está en la Dirección General Jurídica y de Gobierno, donde se cobra derecho de piso a ambulantes, cuotas que van de 5 a 60 mil pesos. Mientras que a las extorsiones a negocios que operan legal o ilegalmente, se les pide dinero de acuerdo al giro, extensión o tipo de relación que tengan con el “jefe”, o el delegado para que nos vayamos entendiendo.

Trabajadores de base de dicha dirección de varias demarcaciones, “porque en todas es lo mismo, sean perredistas, panistas y en su momento priistas”, comentaron que los encargados de esas oficinas pueden llegar a colectar entre dos y cuatro millones de pesos mensuales por concepto de extorsiones, autorización de licencias para bares y antros y cobro de piso a ambulantes, y de ese dinero, el 60 por ciento va a la cartera del jefe delegacional.

Por otra parte, quienes por primera vez tienen la “suerte” de obtener una diputación local se vuelven locos de alegría, pues saben por su partido que es mucho mejor que ganarse la lotería, ya que significa una cantidad millonaria durante los tres años que ocuparan una curul para sentarse y levantar la mano en el Antiguo Palacio de Donceles.

Cada diputado local cuesta a los ciudadanos 372 mil pesos mensuales, pues su “dieta” asciende a 68 mil 893 pesos, pero además se les asignan otros 43 mil para apoyo de sus módulos de atención ciudadana, así como 261 mil por concepto de otras prerrogativas, a lo que se suma una compensación anual (aguinaldo) de 300 mil pesos.

En tanto, los aspirantes a diputados federales que son bendecidos por sus partidos –no por los ciudadanos, eh, que conste, porque bien sabemos que los votos para ellos es lo de menos, pues con ser calificados por sus partidos como candidatos, dan por hecho su triunfo—, su “dieta” neta mensual es de 76 mil 756 pesos, y cuentan con apoyos económicos de 45 mil 786 pesos por “asistencia legislativa” y 28 mil 722 por “atención ciudadana”.

Además, los inquilinos del Palacio de San Lázaro cuentan con un seguro de gastos médicos mayores, ante la eventualidad de un accidente o enfermedad que requiera tratamiento médico, cirugía u hospitalización.

La suma asegurada básica tiene un rango de hasta 1,500 salarios mínimos generales mensuales vigentes en el DF (dos millones 691 mil 900 pesos), con una cobertura adicional en el extranjero por otro tanto, cuya prima es cubierta por la Cámara de Diputados.

Este diciembre, los legisladores federales recibieron como “gratificación de fin de año” una cantidad equivalente a 40 días de dieta; es decir, alrededor de 100 mil 841 pesos.

Pero si aún se le hace poco a los “angelitos” de San Lázaro, tienen acceso a un “fondo de ahorro”, que consiste en la aportación institucional de hasta un 12 por ciento de la dieta bruta mensual en función de la aportación del legislador, un seguro colectivo de vida y un reembolso del importe, equivalente de hasta un mes de dieta neta por los gastos funerarios por fallecimiento de sus beneficiarios, entre otras prestaciones.

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