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Hablemos de conflicto de intereses: con México y la familia Chertorivski

De manera incomprensible, el Gobierno Federal se ha negado a difundir los resultados de la última Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. Los datos que colocan a México como el segundo lugar en obesidad entre adultos (sólo detrás de Estados Unidos) y como primer lugar tanto en obesidad infantil como en mujeres obesas, datan de 2006. Todo indica que los nuevos resultados son aún más preocupantes y que el problema se ha agravado, especialmente entre niños y jóvenes.

Con los últimos datos disponibles, sabemos que en México hay cinco millones de niños obesos, algo así como la población total de países como Costa Rica o Finlandia. Se trata de niños que están padeciendo enfermedades de adultos (hipertensión, diabetes, incluso infartos) y de una generación entera de mexicanos que vivirá en promedio 20 años menos que la nuestra. Por si fuera poco, diversos especialistas han señalado que 8 de cada 10 de estos niños serán adultos obesos, lo que sugiere un país de enfermos en el mediano plazo.

A pesar de este panorama, las autoridades responsables de atender esta grave problemática actúan con timidez, complacencia, e incluso, en algunos casos hasta con complicidad. Desde hace varios años, países menos afectados por la obesidad y sus consecuencias han comenzado a tomar medidas contundentes y consideran a México como ejemplo de lo que deben evitar. En contraparte, aquí tenemos un Secretario de Salud que ve con simpatía la autorregulación de la industria alimenticia, que considera que las calorías que aportan los refrescos no son perjudiciales para la salud de los mexicanos, entre otras posiciones, con las que ha sorprendido a propios y extraños.

A diferencia de su antecesor, el actual Secretario no tiene una formación académica vinculada a la salud. Previo a su nombramiento, el pasado 9 de septiembre, se desató un intenso debate sobre la pertinencia de que alguien que no fuera médico asumiera dicho encargo. En ese momento, las plumas amigas destacaron la sólida formación académica de Chertorivski en el ITAM y en Harvard, su desempeño al frente del Seguro Popular e incluso, alardeaban su cercanía con el Presidente Felipe Calderón.

Pero detrás de su nominación existen otras razones que explican el porqué Salomón Chertorivski llegó a ser Secretario de Salud y el porqué cree que puede continuar en dicho encargo con la nueva administración federal. El autor intelectual de la veloz carrera de “Salo” (como le dicen sus amigos) es su padre Isaac Chertorivski, quien fuera cercano colaborador del ex Presidente Carlos Salinas de Gortari.

Las relaciones políticas de su padre ayudaron a Salomón a asumir la Secretaría de Salud, pero la verdadera fuerza de Don Isaac no radica allí. Él es un referente dentro de las industrias alcoholera, tabacalera y alimenticia en México. Durante más de 12 años presidió el Consejo de Administración de Bacardí y Compañía, además de ser el ideólogo y fundador de CONMEXICO (Consejo Mexicano de la Industria de Productos de Consumo, AC), organización que agrupa a las principales compañías de las industrias antes mencionadas y que ha servido como instrumento para denostar cualquier esfuerzo por combatir la epidemia que hoy enfrenta nuestro país.

CONMEXICO reúne a 43 empresas que producen principalmente alimentos, bebidas no alcohólicas, bebidas alcohólicas y cigarros. Con la fuerza de estas empresas han buscado evitar una y otra vez los cambios que el país necesita. Por si fuera poco, en 2007 reclutaron a Jaime Zabludovsky Kuper como su Presidente Ejecutivo, aquel que fuera Subsecretario de Comercio en la década de los 90s. Lo anterior cobra especial relevancia, toda vez que es en esta Secretaría (hoy de Economía) desde donde se regula a las industrias.

En cualquier país civilizado, los vínculos de la industria alimenticia, alcoholera y tabacalera con la familia Chertorivski hubieran sido motivo suficiente para que no asumiera un cargo tan relevante en el Gobierno Federal, más aún cuando es urgente regular a estas empresas. No hay que perder de vista que el tabaquismo y la obesidad explican hoy en día la mayoría de las muertes en México. Es claro el conflicto de intereses; el Presidente Calderón no lo quiso ver en ese momento, hoy es cómplice.

Es muy comprensible que Salomón Chertorivski esté a favor de la autorregulación de la industria alimenticia, desde chico creció con esta visión. Lo que es inadmisible es que sea Secretario de Salud, dados los vínculos de su familia con las empresas responsables de los niveles de sobrepeso y obesidad que tenemos en México. Lo he dicho públicamente: nadie está en contra de que estas empresas sean prósperas y generen utilidades, estamos en contra de que lo hagan a costa de la salud de los mexicanos.

Xiuh Tenorio
Es Licenciado en Ciencia Política por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y actualmente cursa la maestría en Políticas Públicas Comparadas en FLACSO.

Es coordinador del Diplomado en Operación y Planeación Legislativa impartido por el ITAM.

Fue diputado en la IV Asamblea Legislativa del Distrito Federal y hasta octubre del año pasado se desempeñó como Coordinador General de Educación en el Distrito Federal.

Actualmente, es Senador suplente electo en la LXII Legislatura y Presidente Honorario de la Fundación Mídete.

Síguelo en Twitter: @xiuhtenorio